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Levkas: la preparación de la tabla en la iconografía bizantina

14 oct 2025
2 min de lectura

Actualizado: hace 5 días


La preparación de la tabla en la iconografía bizantina
La preparación de la tabla en la iconografía bizantina

Antes de comenzar el dibujo, aplicar el oro o trabajar con los pigmentos, la tabla destinada a convertirse en icono necesita una preparación adecuada. Esa superficie blanca sobre la que se construirá posteriormente la imagen recibe el nombre de lévkas.

El lévkas se sitúa entre la madera y la pintura. Su función es transformar el soporte en una superficie regular, absorbente, resistente y suficientemente fina para recibir las distintas fases del trabajo iconográfico. Aunque finalmente quede completamente oculto bajo el dibujo, el dorado y el color, su correcta preparación condiciona buena parte del resultado posterior.


¿Qué es el lévkas?

El lévkas es una preparación blanca formada mediante la combinación de un aglutinante y una carga blanca. En el Taller Iconográfico San Lucas trabajamos con colas, preparadas y calentadas de manera controlada, junto con la carga mineral utilizada para construir progresivamente la superficie.

No se trata simplemente de cubrir la madera con una capa blanca. El lévkas constituye una verdadera estructura de capas. Cada aplicación debe asentarse correctamente antes de recibir la siguiente y el conjunto debe conservar una adherencia, un espesor y una uniformidad adecuados.


La importancia de las capas

Una de las primeras enseñanzas del trabajo con lévkas es que una capa gruesa no sustituye a varias capas correctamente construidas. Las aplicaciones deben realizarse de manera progresiva, evitando acumulaciones innecesarias.

Cuando la preparación se aplica con demasiado espesor puede secarse de forma desigual y aumentar el riesgo de grietas. También pueden aparecer burbujas, desprendimientos, irregularidades o problemas de adherencia. Por eso es necesario respetar el comportamiento de la materia y permitir que cada fase alcance el estado adecuado antes de continuar.



El lijado del lévkas

Una vez completadas las capas comienza otra fase fundamental: conseguir una superficie suficientemente uniforme para recibir la imagen.

El lijado no debe iniciarse mientras el lévkas conserve humedad en profundidad. Una superficie puede parecer seca exteriormente y no estar todavía preparada para soportar el trabajo abrasivo.

En el Taller Iconográfico San Lucas utilizamos papel de lija al agua. El trabajo se realiza progresivamente, pasando de una capacidad de corte mayor a abrasivos cada vez más finos, hasta conseguir una superficie lisa y homogénea.

Una vez completada la preparación, el acabado final progresa con lijas, pudiendo terminarse también con esparto hasta alcanzar una superficie muy fina.


Una superficie preparada para la imagen

El objetivo final no es conseguir simplemente una tabla blanca. Buscamos una superficie lisa, uniforme, resistente y limpia, capaz de recibir con precisión el dibujo, el dorado y posteriormente la pintura.

Durante el lijado pueden detectarse pequeños poros, depresiones u ondulaciones. La observación con luz rasante ayuda a descubrir irregularidades que resultan difíciles de apreciar frontalmente. El trabajo consiste entonces en corregirlas sin destruir innecesariamente las capas que ya han sido construidas.

La preparación del lévkas muestra algo que el alumno comprende rápidamente en el taller: muchas de las decisiones que determinarán la calidad final del icono se toman antes de que exista todavía una imagen visible. La madera, la cola, las capas, los tiempos de secado y el lijado forman parte de un único proceso.

La paciencia comienza aquí. Una superficie bien preparada facilita todo lo que vendrá después; una preparación deficiente termina manifestándose durante el dibujo, el dorado o la pintura.

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