

El iconógrafo un instrumento del Espíritu
Que el iconógrafo sea un «instrumento del Espíritu» implica que su labor trasciende la mera creación artística individual para convertirse en un ministerio carismático y sacerdotal al servicio de la Iglesia. En la tradición oriental, el verdadero Iconógrafo divino es el Espíritu Santo, quien es el «dedo de Dios» que dibuja el Icono del Ser con la Luz increada.

































