El pintor que ha creado la cruz de la vigilia de los jóvenes con León XIV: "Pinto como en la Edad Media y han sido largas horas de trabajo"
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Samuel González lleva su taller de representaciones desde hace 16 años y creó la pieza para el Papa en menos de 40 días

El estudio de arte de Samuel González está lleno de gente últimamente, curiosos que acaban de encontrar su arte tras haber sido el elegido para crear la cruz que presidirá la vigilia de los jóvenes con el Papa, en la Plaza de Lima, el próximo 6 de junio. A pesar de los elogios, Samuel es una persona pudorosa; solo quiere hablar de la iconografía y lo menos posible de él. No firma las obras, pocos creadores de este tipo de piezas lo hacen, porque lo importante es la difusión del mensaje. "Quién la ha hecho es intrascendente", explica el hombre.
Aprendió a pintar observando a su padre, que hacía este tipo de ilustraciones por placer. Muchos años después, cuando se hizo mayor, la crisis, seguida de la pérdida de su trabajo, hizo que lo que "era un hobby, se transformara en una forma de sustento". Ahora, 16 años después, afirma que "es un privilegio poder dedicarte a algo que te gusta y te apasiona", sobre todo si, como Samuel, eres creyente.
La iconografía es un mundo 'peculiar', lleno de teología; un lenguaje en sí mismo. Es un mundo que "en Occidente se ve como superado porque no se ajusta al realismo actual", pero esto se justifica cuando uno se da cuenta de que lo representado "es el mundo futuro, el cielo".
Samuel explica que cada una de las características de las figuras tiene un significado concreto, es la naturaleza transfigurada: los hombros caídos son signo de humildad, porque "no hay santidad sin ella".
Las bocas pequeñas simbolizan el lugar por el que el ser humano más peca. "Vamos como vaqueros por el oeste, pegando tiros todo el día y ni siquiera somos conscientes del mal que estamos haciendo", señala el artista haciendo referencia a que, como los padres de la Iglesia explican: "Dios nos dio boca para tres cosas: recibir la comunión, dar el beso de la paz entre hermanos y bendecir a Dios".
En Madrid quedan ya pocos artesanos que se dediquen a este oficio: es un trabajo muy artesanal y tradicional. En el caso de Samuel, utiliza técnicas de pintura del siglo XI del Monte Athos, es decir, pinta "como en la Edad Media", ya que no tiene pinturas preparadas, sino que utiliza los pigmentos naturales directamente. Esto se relaciona directamente con la falta de información, por lo que la documentación del artista se basa en la lectura de libros en idiomas extranjeros, sobre todo en ruso o griego.

Sus obras suelen venir por encargo de iglesias o individuos particulares. Es así como llegó el proyecto de la cruz que presidirá la vigilia de los jóvenes con el Papa, todo un honor para él. Este encargo en particular tenía unas dimensiones especiales al tratarse de una unión de la fe y de las juventudes cristianas. En la cruz se puede observar a tres personajes: por un lado, a Cristo resucitado, abrazando al creyente. "Hacer el blanco de su vestidura fue de lo más difícil".
A los lados de Jesús están la Virgen y San Juan. En este caso, la María es en concreto La Almudena, vestida de rojo y azul, signo de martirio, belleza y lo divino. En sus manos porta la barca, el signo de la Iglesia, un claro mensaje: "Toma a la Iglesia, la sostiene, la soporta y la custodia". Por su parte, San Juan representa la juventud, el único discípulo que permaneció al lado de Cristo en el momento de la crucifixión, vestido de verde en referencia a la esperanza. "Se redimensiona por el hecho de que el encuentro con el Papa es para jóvenes". Madrid aparece representada no solo con la santa, sino con la muralla, donde dice la tradición que apareció la Virgen.
"Han sido jornadas de muchísimas horas de trabajo diario", narra Samuel. Tuvo tan solo 40 días para pintar la cruz, un proceso que le ha ocupado por completo para llegar a tiempo. A pesar de sus dudas, la cruz ya está acabada: fue presentada en las fiestas de San Isidro y ahora vuelve al taller, donde por fin la barnizará y quedará lista, a la espera del Santo Padre y de los miles de jóvenes que participarán en la vigilia.
































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