

ARTE BIZANTINO para la VIGILIA de los JÓVENES con el PAPA
En el programa 'Ecclesia Al Día' de TRECE, el iconógrafo Samuel González Domingo ha detallado la minuciosa técnica milenaria empleada para su creación: madera sobre estuco y temple al huevo, siguiendo la tradición del siglo XI del Monte Athos. A diferencia del arte naturalista, el icono no busca representar el mundo físico, sino hacer visible el "mundo futuro" y el misterio divino a través de rasgos simbólicos.


El iconógrafo un instrumento del Espíritu
Que el iconógrafo sea un «instrumento del Espíritu» implica que su labor trasciende la mera creación artística individual para convertirse en un ministerio carismático y sacerdotal al servicio de la Iglesia. En la tradición oriental, el verdadero Iconógrafo divino es el Espíritu Santo, quien es el «dedo de Dios» que dibuja el Icono del Ser con la Luz increada.


El canon y la libertad del iconógrafo
En la tradición de la Iglesia de Oriente, el canon no se percibe como una estructura externa de censura o una limitación a la creatividad, sino como el eje espiritual y técnico que garantiza la autenticidad del icono y la verdadera libertad del artista. Para el iconógrafo, el canon es la forma en que la Iglesia imprime el camino del hombre hacia su salvación, actuando como una "norma interior" más que como una prescripción impuesta desde fuera.


Lévkas
Se denomina lévkas (левкас) a la capa de imprimación, que se aplica a la madera para el aparejo de la tabla, es siempre blanca cuando se utiliza la técnica de la tempera al huevo. El lévkas se prepara con polvo de yeso.































