San Blas en la iconografía: significado y representación

La imagen de San Blas que encontramos en la tradición iconográfica corresponde a San Blas, hieromártir y obispo de Sebaste. Su representación conserva unos rasgos concretos que permiten reconocerlo y que, como sucede tantas veces en el icono, no están puestos de manera arbitraria. La fisonomía, las vestiduras y los elementos que acompañan al santo forman parte de una imagen recibida y transmitida por la tradición.
San Blas aparece como un anciano, canoso, con el cabello rizado y una gran barba puntiaguda. Su condición episcopal se expresa mediante sus vestiduras, especialmente el felón y el omoforio. De este modo, el icono no presenta solamente el rostro de un santo, sino también aquello que fue dentro de la Iglesia.
San Blas como obispo
El omoforio es uno de los elementos que permiten reconocer su dignidad episcopal. En una imagen tradicional de San Blas no estamos, por tanto, simplemente ante un anciano venerable. Su aspecto y sus vestiduras nos indican que contemplamos a un obispo y mártir.
Esto es importante cuando aprendemos a leer un icono. Muchas veces buscamos un atributo extraordinario que identifique inmediatamente al santo, cuando son precisamente el rostro, la ropa y la forma en que aparece representado los que contienen la información necesaria.
San Blas y la curación
Las cartelas asociadas a su representación piden al Señor ayuda y curación en las enfermedades y en las situaciones de peligro. Esta relación con la curación forma parte de la manera en que la tradición ha conservado la memoria de San Blas.
La súplica vinculada al santo pide la ayuda de Dios ante la enfermedad y alcanza tanto a las personas como a los animales. La imagen de San Blas queda así unida no sólo a su condición de obispo y mártir, sino también a esta dimensión de intercesión.
San Blas y los animales
En la tradición iconográfica rusa encontramos además a San Blas relacionado de manera especial con los animales domésticos. Existen composiciones en las que aparece junto a otros santos y en las que la presencia de los rebaños forma parte de la propia escena.
Una de estas tradiciones lo representa junto a San Espiridón, y otras composiciones reúnen también a los santos Flor y Lauro. En estos iconos, San Blas aparece como intercesor y protector de los animales, dentro de una tradición que tuvo especial desarrollo en la antigua iconografía rusa.
Cómo reconocer una imagen de San Blas
Si queremos reconocer a San Blas dentro de un icono, debemos comenzar por aquello que realmente nos ofrece la tradición: un obispo anciano, canoso, de cabello rizado y gran barba puntiaguda, vestido con felón y omoforio. Dependiendo de la composición, puede aparecer solo o integrado en un conjunto de santos y relacionado con la protección y curación de hombres y animales.
La lectura del icono comienza muchas veces así, deteniéndonos en elementos aparentemente pequeños. Una vestidura, un rostro o la presencia de otros personajes nos dicen quién está delante de nosotros y nos permiten entrar poco a poco en el lenguaje que la tradición ha construido alrededor de la imagen.
































